No es un secreto que
Colombia es un país con muchos problemas. Hay una trata desmedida de drogas,
una cantidad extrema de violencia, pobreza generalizada, y una colección de
otros asuntos, debido principalmente a la debilidad del gobierno nacional. Pero
un problema en particular recientemente se ha visto en el centro de atención,
uno de lo que no hablamos mucho en América del Norte: la minería ilegal. En un
artículo titulado “Colombia: el
problema de la minería ilegal que se le fue de las manos al gobierno,” el periodista
Hernando Salazar examina el problema de la minería ilegal en Colombia, su
extensión, sus consecuencias, y qué se puede hacer. Por último, el artículo
sugiere, no hay una respuesta única, y después de leer sólo esta breve
descripción, estoy de acuerdo. La minería ilegal es una sección transversal de
problemas. Incluye los riesgos ambientales, cuestiones de seguridad de los
trabajadores, la autoridad del gobierno, el narcotráfico, la violencia de
pandillas, lavado de dinero, la pobreza y la explotación. No hay una respuesta
fácil, pero es un problema que debe ser discutido.
"Un
83% de las más de 17.000 unidades mineras del país no tienen título minero ni
licencia ambiental," dice el economista Álvaro Pardo a quien se entrevistó
en el artículo. Estas minas ilegales plantean numerosos riesgos
medioambientales y de seguridad. Utilizan productos químicos como el mercurio y
el cianuro que contaminan el agua y causan la deforestación. También son
increíblemente peligrosas para los trabajadores. Sólo en 2014, ha habido 25
accidentes mineros registrados, más notablemente el colapso de una mina en
Santander de Quilacho en abril que dejó 16 muertos. Aún peor, los beneficios de
estas minas ilegales apoyan más actividades ilegales. Según Pardo, al menos el
25% del lavado de dinero está relacionado con la minería ilegal, y este dinero
va a menudo a guerrilleros de izquierda, paramilitares de derecha y mafias.
A pesar de estas
conclusiones, hay aquellos que dicen que mucha de esta minería es simplemente
informal más que ilegal. "Entre los ilegales puede haber guerrilleros,
paramilitares y narcos, pero esa no es la generalidad”, dice el senador
opositor Jorge Enrique Robledo. “Lo que pasa es que el gobierno quiere que la
minería la hagan las trasnacionales". Además, dice, "en Colombia hay
informalidad minera, como la hay en Brasil, en Perú y en África. Son rasgos de
la premodernidad del tercer mundo". Ilegal o no, como apunta Salazar, la
minería no regulada es claramente peligrosa. Sin embargo casi todos los
intentos del gobierno para cerrar estas minas han fracasado. También, dice
Pardo, simplemente cerrando las minas no puede ser la respuesta. "Con la
inequidad tan grande que hay,” dice, “mucha gente ve en la minería una
oportunidad de subsistencia. La política minera no puede ser quemar o
inmovilizar retroexcavadoras y meter a los mineros a la cárcel”. En lugar Pardo
cree que el enfoque del gobierno debe estar en la formalización de la industria
minera, ganando recursos para el Estado mientras que se mejoran las condiciones
ambientales y de trabajo.
Antes de leer este artículo,
no tenía ni idea de que la minería ilegal era un problema. Ahora, sin embargo,
está claro que no es sólo un problema, sino uno muy complicado. ¿Es aceptable
la minería informal, o es toda la minería sin licencia ilegal? ¿Qué riesgos merecen
más atención, los del medioambiente o los de seguridad laboral? ¿Cómo puede el
gobierno contrarrestar el lavado de dinero relacionado con la minería? ¿Deben
ser cerrados las minas ilegales, y cómo, o va a hacer demasiado daño a las
familias que viven de ellas? Estas son algunas preguntas que necesitan ser
hechas, y sin duda yo no tengo las respuestas a todas ellas. Sin embargo estoy
de acuerdo con Pardo que la formalización de la industria de la minería sería
un buen lugar para comenzar, con tres condiciones. En primer lugar, es necesario
que haya suficiente ejecución gubernamental, si no, nada va a cambiar. En
segundo lugar, es necesario que existan políticas que hagan que sea más fácil
para los proyectos mineros individuales o empresas para cumplir los requisitos.
En tercer lugar, es necesario que existan programas que ayuden a las personas
obligadas a vivir de la minería ilegal, si y cuando sus minas están cerradas.
Como Salazar deja claro, simplemente tratar de cerrar las minas ilegales no
funciona, en lugar se necesita una estrategia coherente.
El paso más importante en la
solución del problema de la minería ilegal en Colombia es la ejecución efectiva
del gobierno, aunque algunos dicen que el gobierno ya ha tomado todas las
medidas necesarias. Amilkar Acosta, el ministro de minas de Colombia, dice que
una fuerza de élite de agentes de policía y miembros del ejército se ha creado
para combatir la minería ilegal, y que la falta de éxito no es el resultado de
la ineficacia del gobierno. En lugar, es debido al hecho que muchas de las
minas ilegales son custodiadas por los grupos violentos que "utilizan como
escudos humanos a estas gentes humildes". Pero esto no es convincente.
Salazar comenta que las autoridades intentaron cerrar la mina en Santander de
Quilacho que colapsó en abril pasado, pero no pudieron. Ellos no se enfrentaron
con miembros de pandillas con armas de fuego, sino “fueron sacados a piedra y
palo por los mineros”. Añade, “en otros casos, más se demoran las autoridades
en cerrar una mina, inmovilizar las retroexcavadoras y marcharse del sitio que
lo que tarda en volverse a poner en marcha”. Es evidente que un grupo especial
de trabajo no es suficiente, entonces el gobierno de Colombia debe comprometer
más recursos para el cierre de estas minas, y procedimientos más estrictos
deben ser seguidos durante los cierres. Debe haber prácticas uniformes que
garanticen que las minas cerradas no puedan abrir otra vez.
Mientras que la minería
ilegal debe ser detenida, la minería legal en Colombia debe ser fomentada. El
presidente Juan Manuel Santos ha expresado su deseo de hacer la minería una
locomotora de la economía, y está en su camino. La minería representa
actualmente el 2,3% del PIB de Colombia, una cifra que podría crecer si se
aplican las políticas correctas. El problema actual es que demasiadas
operaciones mineras no cumplen con los requisitos de licencia. Según Pardo, "de
cada 100 mineros que se quieren legalizar, sólo cuatro pasan la prueba". Una
forma de cambiar esto es educar mejor a los mineros sobre los requisitos y la
cómo satisfacerlos. Las agencias gubernamentales u organizaciones privadas podrían
trabajar con proyectos de minería y ayudarlos. Los subsidios también podrían
ser utilizados para hacer más baratos los materiales de la minería legal. En
última instancia, si se hace más fácil la minería legal, reducirá el incentivo
para la minera ilegal.
Otra cosa que el gobierno
debe hacer es tomar en cuenta los mineros que trabajan ilegalmente por
necesidad, porque para muchas personas, es la única fuente de ingresos. Hacer
la minería legal más fácil es una manera de ayudar a estas personas, pero
también se puede usar las políticas de bienestar temporal cuando las minas
ilegales están cerradas y muchas personas pierden su trabajo. El gobierno
también podría patrocinar programas de desarrollo, como la construcción de
carreteras y puentes, y dar los trabajos de construcción a las personas que
actualmente trabajan en las minas ilegales. Como dice Pardo, enviando estos mineros
a la cárcel sólo exacerba el conflicto. El gobierno tiene que tener estas
personas en su lado si quieren la posibilidad de derrotar el problema de la
minería ilegal.
La formalización de la
industria minera no será fácil, y no va a solucionar todos los problemas de
Colombia, pero es un lugar para empezar. El artículo de Salazar destaca la
necesidad de un cambio, y espero que los funcionarios colombianos se den cuenta
de que todo lo que han hecho hasta ahora no es suficiente. Si se quiere progreso
significativo, requerirá una mejor ejecución del gobierno, programas para
fomentar la minería legal, y asistencia a los mineros pobres que están
obligados por sus circunstancias a hacer el trabajo ilegal. Si Colombia puede
lograr esto, los ciudadanos y el medio ambiente pueden beneficiarse juntos.
Preguntas
¿Estás de acuerdo con el
argumento de Pardo?
¿Puedes pensar en otras maneras de abordar el problema de la minería
ilegal?
¿Crees que Colombia es capaz de implementar estos cambios?









