miércoles, 19 de marzo de 2014

Deja de Vivir en el Pasado: Es el momento de llevar las relaciones entre EE.UU. y Cuba en el siglo XXI



  
En el artículo se llama “Los estadounidenses piden cambios sobre Cuba,” los autores Peter Schechter y Jason Marczak discuten un estudio que hicieron para el Adrienne Arsht Latin America Center en el Atlantic Council en Washington, DC. Cuestionaron a estadounidenses de todo el país, con un enfoque particular en Florida, para determinar la actitud popular sobre las relaciones entre los EE.UU. y Cuba. Lo que encontraron es sorprendente. A pesar de más de 50 años de sanciones y bloqueos contra Cuba, ahora “existe un consenso entre la población estadounidense para impulsar un cambio…” Esto marca un cambio importante en la opinión pública, y el gobierno del EE.UU. debe prestar atención. Las sanciones que hay ahora contra Cuba son obsoletas. Mejorar las relaciones tiene el potencial de mejorar la economía del país, y también los derechos civiles de la población cubana. También es una oportunidad para abrir nuevas puertas para el intercambio cultural, algo que beneficiará a las dos naciones. 

Los estadounidenses quieren un cambio. Y curiosamente, como señalan Schechter y Marczak, este deseo es lo mayor entre los latinoamericanos, especialmente en Florida. "El 62% de los latinos quieren un cambio," ellos dicen, “y lo mismo piensa el 63% de los residentes de Florida.” Eso es significativo porque Florida es el hogar de la mayor concentración de los cubano-estadounidenses en el país, que durante mucho tiempo se han creído como opositores a mejorar las relaciones entre las dos naciones. Ahora, sin embargo, parece que la opinión pública ha cambiado, y la mayoría de los estadounidenses apoyan el alivio de las sanciones, la eliminación de las restricciones de viaje, y la facilitación del intercambio comercial.
Es la hora de dejar de vivir en el pasado. El Gobierno de los EE.UU. debe escuchar a la gente y empezar a tomar medidas para normalizar las relaciones con Cuba. Como muestra la evidencia en este artículo, esto no va a ser tan difícil como se pensaba anteriormente. En primer lugar, la mayoría de los estadounidenses quieren que el embargo sea retirado poco a poco en vez de todo inmediatamente, algo que se puede lograr sin asustar a mucha gente. En segundo lugar, con tanto apoyo público, los políticos no tienen que tener miedo de la reforma. Es particularmente significativo que hay mucho apoyo de la reforma en Florida, un estado clave muy importante. El gobierno de Obama debe aprovechar la oportunidad de ganar apoyo para el Partido Democrático entre los votantes cubano-americanos, un grupo tradicionalmente conservador. Como Schechter y Marczak sugieren, los primeros pasos deben incluir la toma de Cuba de la lista de países terroristas y la eliminación de las restricciones de los viajes y del comercio. Estas políticas son restos de la paranoia de la Guerra Fría más que nada, y no deben ser en las relaciones internacionales del siglo XXI. 
Hay varias ventajas posibles de normalizar las relaciones con Cuba. En el primer lugar, la economía de Cuba puede beneficiar mucho, de un aumento del comercio internacional y de la industria del turismo que sin duda crecerá enormemente cuando los estadounidenses son autorizados a visitar el país. La mejora de la economía, como lo demuestran muchos países, tiende a mejorar los derechos que disfrutan los ciudadanos. También es posible que si el embargo se elimina y nuevas industrias emergentes, Cuba facilite su legislación laboral y permitan a más personas a trabajar por cuenta propia. Las nuevas leyes muchas veces significan las nuevas cuestiones políticas, y por eso el levantamiento del embargo tiene el potencial de fomentar la más actividad política en el país también. Lo más importante, si la gente se les permite viajar libremente entre los EE.UU. y Cuba, las barreras culturales y malentendidos comenzarán a desaparecer. La animosidad entre las dos naciones desaparecerá, y, finalmente, con suerte, podemos dejar las actitudes de la Guerra Fría en el pasado donde pertenecen. 
Preguntas
¿Qué tan importante es la opinión pública? ¿El gobierno debe siempre escucharlo?
¿Está de acuerdo en que es el momento de normalizar las relaciones con Cuba?