jueves, 9 de octubre de 2014

Cavando en Busca de Conflicto: El problema de la minería ilegal en Colombia



No es un secreto que Colombia es un país con muchos problemas. Hay una trata desmedida de drogas, una cantidad extrema de violencia, pobreza generalizada, y una colección de otros asuntos, debido principalmente a la debilidad del gobierno nacional. Pero un problema en particular recientemente se ha visto en el centro de atención, uno de lo que no hablamos mucho en América del Norte: la minería ilegal. En un artículo titulado “Colombia: el problema de la minería ilegal que se le fue de las manos al gobierno,” el periodista Hernando Salazar examina el problema de la minería ilegal en Colombia, su extensión, sus consecuencias, y qué se puede hacer. Por último, el artículo sugiere, no hay una respuesta única, y después de leer sólo esta breve descripción, estoy de acuerdo. La minería ilegal es una sección transversal de problemas. Incluye los riesgos ambientales, cuestiones de seguridad de los trabajadores, la autoridad del gobierno, el narcotráfico, la violencia de pandillas, lavado de dinero, la pobreza y la explotación. No hay una respuesta fácil, pero es un problema que debe ser discutido.

            "Un 83% de las más de 17.000 unidades mineras del país no tienen título minero ni licencia ambiental," dice el economista Álvaro Pardo a quien se entrevistó en el artículo. Estas minas ilegales plantean numerosos riesgos medioambientales y de seguridad. Utilizan productos químicos como el mercurio y el cianuro que contaminan el agua y causan la deforestación. También son increíblemente peligrosas para los trabajadores. Sólo en 2014, ha habido 25 accidentes mineros registrados, más notablemente el colapso de una mina en Santander de Quilacho en abril que dejó 16 muertos. Aún peor, los beneficios de estas minas ilegales apoyan más actividades ilegales. Según Pardo, al menos el 25% del lavado de dinero está relacionado con la minería ilegal, y este dinero va a menudo a guerrilleros de izquierda, paramilitares de derecha y mafias.
A pesar de estas conclusiones, hay aquellos que dicen que mucha de esta minería es simplemente informal más que ilegal. "Entre los ilegales puede haber guerrilleros, paramilitares y narcos, pero esa no es la generalidad”, dice el senador opositor Jorge Enrique Robledo. “Lo que pasa es que el gobierno quiere que la minería la hagan las trasnacionales". Además, dice, "en Colombia hay informalidad minera, como la hay en Brasil, en Perú y en África. Son rasgos de la premodernidad del tercer mundo". Ilegal o no, como apunta Salazar, la minería no regulada es claramente peligrosa. Sin embargo casi todos los intentos del gobierno para cerrar estas minas han fracasado. También, dice Pardo, simplemente cerrando las minas no puede ser la respuesta. "Con la inequidad tan grande que hay,” dice, “mucha gente ve en la minería una oportunidad de subsistencia. La política minera no puede ser quemar o inmovilizar retroexcavadoras y meter a los mineros a la cárcel”. En lugar Pardo cree que el enfoque del gobierno debe estar en la formalización de la industria minera, ganando recursos para el Estado mientras que se mejoran las condiciones ambientales y de trabajo.
Antes de leer este artículo, no tenía ni idea de que la minería ilegal era un problema. Ahora, sin embargo, está claro que no es sólo un problema, sino uno muy complicado. ¿Es aceptable la minería informal, o es toda la minería sin licencia ilegal? ¿Qué riesgos merecen más atención, los del medioambiente o los de seguridad laboral? ¿Cómo puede el gobierno contrarrestar el lavado de dinero relacionado con la minería? ¿Deben ser cerrados las minas ilegales, y cómo, o va a hacer demasiado daño a las familias que viven de ellas? Estas son algunas preguntas que necesitan ser hechas, y sin duda yo no tengo las respuestas a todas ellas. Sin embargo estoy de acuerdo con Pardo que la formalización de la industria de la minería sería un buen lugar para comenzar, con tres condiciones. En primer lugar, es necesario que haya suficiente ejecución gubernamental, si no, nada va a cambiar. En segundo lugar, es necesario que existan políticas que hagan que sea más fácil para los proyectos mineros individuales o empresas para cumplir los requisitos. En tercer lugar, es necesario que existan programas que ayuden a las personas obligadas a vivir de la minería ilegal, si y cuando sus minas están cerradas. Como Salazar deja claro, simplemente tratar de cerrar las minas ilegales no funciona, en lugar se necesita una estrategia coherente.
El paso más importante en la solución del problema de la minería ilegal en Colombia es la ejecución efectiva del gobierno, aunque algunos dicen que el gobierno ya ha tomado todas las medidas necesarias. Amilkar Acosta, el ministro de minas de Colombia, dice que una fuerza de élite de agentes de policía y miembros del ejército se ha creado para combatir la minería ilegal, y que la falta de éxito no es el resultado de la ineficacia del gobierno. En lugar, es debido al hecho que muchas de las minas ilegales son custodiadas por los grupos violentos que "utilizan como escudos humanos a estas gentes humildes". Pero esto no es convincente. Salazar comenta que las autoridades intentaron cerrar la mina en Santander de Quilacho que colapsó en abril pasado, pero no pudieron. Ellos no se enfrentaron con miembros de pandillas con armas de fuego, sino “fueron sacados a piedra y palo por los mineros”. Añade, “en otros casos, más se demoran las autoridades en cerrar una mina, inmovilizar las retroexcavadoras y marcharse del sitio que lo que tarda en volverse a poner en marcha”. Es evidente que un grupo especial de trabajo no es suficiente, entonces el gobierno de Colombia debe comprometer más recursos para el cierre de estas minas, y procedimientos más estrictos deben ser seguidos durante los cierres. Debe haber prácticas uniformes que garanticen que las minas cerradas no puedan abrir otra vez.
Mientras que la minería ilegal debe ser detenida, la minería legal en Colombia debe ser fomentada. El presidente Juan Manuel Santos ha expresado su deseo de hacer la minería una locomotora de la economía, y está en su camino. La minería representa actualmente el 2,3% del PIB de Colombia, una cifra que podría crecer si se aplican las políticas correctas. El problema actual es que demasiadas operaciones mineras no cumplen con los requisitos de licencia. Según Pardo, "de cada 100 mineros que se quieren legalizar, sólo cuatro pasan la prueba". Una forma de cambiar esto es educar mejor a los mineros sobre los requisitos y la cómo satisfacerlos. Las agencias gubernamentales u organizaciones privadas podrían trabajar con proyectos de minería y ayudarlos. Los subsidios también podrían ser utilizados para hacer más baratos los materiales de la minería legal. En última instancia, si se hace más fácil la minería legal, reducirá el incentivo para la minera ilegal.
Otra cosa que el gobierno debe hacer es tomar en cuenta los mineros que trabajan ilegalmente por necesidad, porque para muchas personas, es la única fuente de ingresos. Hacer la minería legal más fácil es una manera de ayudar a estas personas, pero también se puede usar las políticas de bienestar temporal cuando las minas ilegales están cerradas y muchas personas pierden su trabajo. El gobierno también podría patrocinar programas de desarrollo, como la construcción de carreteras y puentes, y dar los trabajos de construcción a las personas que actualmente trabajan en las minas ilegales. Como dice Pardo, enviando estos mineros a la cárcel sólo exacerba el conflicto. El gobierno tiene que tener estas personas en su lado si quieren la posibilidad de derrotar el problema de la minería ilegal.
La formalización de la industria minera no será fácil, y no va a solucionar todos los problemas de Colombia, pero es un lugar para empezar. El artículo de Salazar destaca la necesidad de un cambio, y espero que los funcionarios colombianos se den cuenta de que todo lo que han hecho hasta ahora no es suficiente. Si se quiere progreso significativo, requerirá una mejor ejecución del gobierno, programas para fomentar la minería legal, y asistencia a los mineros pobres que están obligados por sus circunstancias a hacer el trabajo ilegal. Si Colombia puede lograr esto, los ciudadanos y el medio ambiente pueden beneficiarse juntos.
Preguntas
 ¿Estás de acuerdo con el argumento de Pardo?
¿Puedes pensar en otras maneras de abordar el problema de la minería ilegal?
¿Crees que Colombia es capaz de implementar estos cambios?